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En un mes sumó 40 mil usuarios en la región, la mayoría jóvenes de entre 15 y 25 años

¿Plataforma de fantasías audiovisuales comprimidas? ¿Chanchito de ahorro virtual gamificado? ¿Monedero interactivo parte de una comunidad? Flixxo , básicamente, es un servicio de streaming que aloja microseries con el esquema de la gamificación y el on demand. Aunque con un detalle peculiar: la flamante comunidad online ofrece un token o criptomoneda (flixx) para gastar viendo contenidos ahí mismo o fuera de la pantalla. “Más allá de una plataforma de video, estamos armando una economía colaborativa”.

Desde su desembarco, hace poco más de un mes, Flixxo consiguió 40 mil usuarios, lo que su CEO define como “un bienvenido sopapo”. El gran diferencial es, según Garelik, que los miembros de esta aplicación pueden obtener créditos para disfrutar las producciones (sean series u obras de la comunidad) o ir guardándolos para gastar en el mundo postpandémico. Como muchos otros tokens, los flixxs pueden canjearse en plataformas cripto por dinero tradicional (pesos, dólares) u otras monedas digitales, como Bitcoin.

Dicho de otro modo, Flixx es un “YouTube descentralizado” (utiliza el modelo peer to peer), de acceso gratuito y concebido para los nativos digitales, creado en nuestro país y que apunta a hacerse fuerte a nivel regional. El 70% de los usuarios es local –aunque también picó en países limítrofes– con una franja de edad entre los 14 y los 24 años. “Es un público que entiende de nuevas tecnologías y está abierto a nuevas plataformas”, apunta el desarrollador.

El ocio recompensado

Flixxo, entonces, es otra usina creativa y de monetización que busca hacer su propia ola, combinando contenidos pensados para jóvenes, como la plataforma Pluto.tv, con prestaciones cripto y recompensas a sus usuarios, como el navegador Brave. La compensación por pasar “desafíos” y generar interacciones en la red deriva en que el usuario le paga directamente al creador de las producciones y, si le sobran flixxs, puede gastarlos en el mundo más allá de la pantalla.

El proyecto tiene más de tres años pero tuvo su estreno formal en pleno brote de la covid-19. “El desarrollo y el contenido nos estaba quemando. Sabemos que es una plataforma ideal para el ocio, cuando estás arriba del colectivo, entre clases en la facultad. En este contexto eso no existe y lo de gastar los flixx en un patio de comidas tampoco. Pero queríamos ver qué pasaba y la interacción. Y nos sorprendió”, asegura Garelik.

Lo antedicho se da en una plataforma cuyo nombre, paradójicamente, tiene un nexo con los orígenes del cine. El término deriva de “flickers”, como se llamaba a las películas por el parpadeo que hacían los proyectores cuando pasaban los cortometrajes. Así que hay otra forma para explicar esta invención más allá de la hipermodernidad de su protocolo bitTorent, tecnología blockchain, criptomonedas, usuarios centennials y terminología como GVOD. Y es contar parpadeos. Si se sigue el promedio frente a una pantalla, a raíz de cinco por minuto, el límite para todo contenido que se suba a Flixxo orilla los veinticinco parpadeos.

La biblioteca de Flixxo cuenta con más de 100 títulos disponibles entre algunos de producción propia, otros adquiridos a desarrolladores, ganadores de festivales en todo el mundo y también los que se suben a la comunidad por parte de los usuarios. Los géneros de esta usina tienen nombres tan singulares como “Acelerá tu corazón”, “Aprendé algo nuevo”, “Viajá desde casa” o “Las más cortitas”.

Hay una de zombies uruguayos (Neptunia) y una sección dedicada al fantasy. Explota de animaciones (Cuadradito y circulito, Entremeses) y está por estrenarse una ficción más formal como La estrella roja, largometraje que cuenta con Julieta Zylberberg, Ana Katz y Thelma Fardin en su elenco.

Alt Esc es otro de los paradigmas de Flixxo. Se trata de una microserie interactiva que cuenta con la actuación de la youtuber Dai Hernández. Su trama gira alrededor de un pibe que busca rehabilitarse de su adicción a las realidades virtuales. “Los influencers tienen mucha tracción y en general no tienen los recursos para generar contenido de calidad, y el mundo de las microseries tiene mucha calidad pero no tanta tracción. Creo que este es uno de esos ejemplos que muestra esta relación puede ser muy orgánica

Junto a Marito Baracus y Les Amateurs, otro nombre familiar que aparece en la cartera de Flixxo es el de Nicolás Amelio-Ortiz. El ideólogo de ZEPfilms suma la serie Cine en la vida real, un recorrido por las locaciones más icónicas de Hollywood. Es el pibe que con sus tutoriales y análisis del séptimo arte creó uno de los canales más exitosos de habla hispana. Además de la novedad, también puede verse el resto de sus cosas, como el video 10 películas que inspiraron memes. ¿Cuánto cuesta? 0,50 flixx, el equivalente (al cierre de esta edición) a 0,007 centavos de dólar.

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